Por mi raza hablará el Piporro

Archive for the ‘Norestense’ Category

Y dale con los osos

In Monterrey on junio 9, 2008 at 5:18 pm

Dos cosas más sobre el tema de los osos, que ya no nomás es uno, sino seis, contando el de la semana pasada en Las Mitras, un par en la Huasteca y una osa con dos críos en la Estanzuela que por ahí anduvieron el fin de semana.

¿Por qué la prensa, cada vez que trata sobre la aparición de animales silvestres en la zona urbana, usa expresiones como «vecinos aterrorizados», «tremenda angustia» «causó gran temor y alarma entre la población», aunque el animalito sea un murciélago? Yo entiendo que últimamente hasta el periódico regio por antonomasia, halla en el amarillismo una buena fuente de ingresos, pero.. sería bueno que tomaran en cuenta que haciendo ese tipo de referencias, crean en cierto tipo de lectores una sensación real de estar amenzado por la vida silvestre, y cuando una persona se siente amenazada por algo, a veces reacciona tratando de dañar a ese algo que le amenza; y en el caso, estamos hablando de que ese algo que se vende por la prensa como amenaza, a veces sí son animalitos «enojones», como los jabalíes que seguido bajan allá por el Contry. Pero otras veces, son animalitos que por lo general son inofensivos, sólo si no se les daña: osos, zorras, coyotes, conejos, zarigüeyas, mapaches, etcétera. ¡Ojo con eso!

Y por otro lado, desde que pasó el último gran y terrible incendio en la sierra de Santiago, Nuevo León, la raza de protección civil estatal nos dejó algo muy claro: ellos están para evitar daños a la gente, es decir, a la población civil, no a los bosques, ni a los animalitos. Incluso así lo llegaron a afirmar en un desplegado. O sea, dijeron si el bosque se quema, pos que se queme, nosotros venimos a apagarlo sólo donde amenace a las casas de la gente. (Oh decepción!, pero así es la cosa).

Nada más que, si así están las misas con ellos, pues entonces que simplemente no le entren a andar atrapando animalitos. Limítense a espantarlos, o a evitar que se acerquen a la gente, pero no los atrapen, ni los manden al zoológico. Y a los de parques y vida silvestre… Dónde dice que la función de ustedes es servir de proveedor de animales a los zoológicos?? Que no debe darse prioridad a mantener a los animalitos en su hábitat natural?? Tantéyense raza!

Y me voy, porque parece que ahora sí ahí viene el agua.

Hasta luego!

¡Que viene el oso!

In Monterrey on junio 6, 2008 at 10:43 pm

-¡Que viene el oso, que viene el oso!, gritaba una señora en Santa Catarina, hará unos cuatro días.

Y en efecto, llegaron los de Protección Civil y constataron que un oso negro había bajado del «lado pelón» del cerro de las Mitras.

Intentaron atraparlo, pero el oso sólo tomó agua y se fue.

-¡Que viene el oso, que viene el oso!, gritaron hoy los vecinos de Colinas de San Jerónimo, en Monterrey. Y otra vez, los de Protección Civil constataron que en la placita de Chopin, andaba el oso mentado. Y dijeron que era el mismo que se había visto en Santa. Y el mismo oso, de nueva cuenta tomó agua y se volvió a trepar al cerro de las Mitras.

Mañana, o pasado, si no llueve, el mismo oso andará por el lado de Cumbres, y quizás ahí, donde el cerro está más verde y húmedo, se quede y ya no salga por un buen rato. O quizás, siga caminando y pronto ande por las nuevas colonias Cumbres Elite, Cerradas de Cumbres, Paseo de Cumbres, en fin, Cumbres wannaosobe.

Pero esto es sólo un buen deseo. En verdad, yo esperaría que al pobre oso nunca nadie lo atrape, y siga viviendo ahí, «furtivamente» en el querido cerro. No me gustaría verlo en un zoológico, ni en una jaula. Antes, preferiría verlo adulto y un día saber que sus hijitos andan todavía rondando el cerro, bajando en tiempo de secas a la ciudad, sólo para tomar agua. Rondando el mismo cerro que veo desde el balcón todos los días, y cuyas faldas no urbanizadas de vez en cuando camino, imaginando que un día fueron el hogar del oso, del puma, del venado, del bisonte.

También desearía que aprendamos a respetar ese cerro. Aunque quizás, antes de que mi deseo se cumpla, la ciudad estará ya encima de él.

Por lo pronto aquí les dejo la foto del oso de las Mitras, tomada de El Norte. Con la esperanza de que no sea el último oso que ronde por el cerro y con un montón más de buenos y ambientalistas deseos.

Hasta luego!

Fue o no fue

In Coahuila on mayo 21, 2008 at 10:41 am

Leía hoy esta nota en El Zócalo, de Piedras Negras:

“Roberto Carlos García Valdés, director de Protección Civil en Zaragoza, dio a conocer que señaló que dos horas fueron notificados de que las condiciones climáticas favorecían la formación de un tornado en esta franja (Los Ejidos El Remolino, La Agrícola y La Maroma).

“Solamente se registraron fuertes vientos y granizo en esta área, provocando que algunos techos de lámina en viviendas en el ejido La Agrícola fueran desprendidos de sus viviendas, así como el derrumbe de algunos postes de la Comisión Federal de Electricidad en el ejido La Maroma.”

Lo destaco: había aviso de formación de tornados, pero solamente (un solamente que se lee excluyente), hubo fuertes vientos, granizo, techos de lámina volados y postes derribados.

Por notas redactadas así, y por no llamar a las cosas como son, luego cuando alguien dice “viene un tornado”, todo mundo dice: Un tornado?? Naaa, no creo. Eso nomás pasa en el otro lado.

¿Hubo o no tornado? Sí. Sí lo hubo: Había un aviso de condiciones favorables para ello, luego se desató el viento, el granizo y en una franja bien delimitada, volaron techos y cayeron postes. Eso fue un tornado. Pequeño, quizás un F0, pero fue un tornado.

¿Ya ven que son más comunes de lo que parece?

¿Y Coahuila, no tiene cerro?

In Coahuila, Monterrey, Tamaulipas on mayo 20, 2008 at 6:51 pm

La pregunta me cayó.. y me calló.

Antes, mi compañero y yo hablábamos sobre los cerros que identifican a Nuevo León y Tamaulipas: La Silla y El Bernal.

El Cerro de Bernal de Horcasitas, en Tamaulipas Ambos lucen en el respectivo escudo de su Estado, y nosotros discutíamos sobre cuál sería más alto y cuál más bonito.

El de la Silla, -dije yo-, es más alto. Pero dicen que el del Bernal, puede verse desde mar abierto.

Y de pronto llegó la pregunta: ¿Y Coahuila, no tiene un cerro distintivo?El Cerro de la Silla, símbolo de Nuevo León

En milisegundos mi mente recorrió todo Coahuila. ¿El de la Viga? No, muy pocos lo conocen. ¿El de Las Nieves?… No, tampoco muchos lo han visto, y ahora que ya casi nunca tiene nieves, pues menos. ¿El Coahuilón? No, ese si acaso Catón es el único que lo recuerda. 

El tiempo se agotaba, y la cara de duda de se volvía inquisitiva.  

Por fin me rendí: – No. Coahuila, no tiene cerro. Pero algún día nos llevaremos el de las Mitras. Al cabo, a los regios ni les importa, nomás lo quieren de cascajera.

Y mi compañero soltó una risotada.

¡Hasta luego!

El Museo del Noreste

In De aquí y de allá, Monterrey on mayo 19, 2008 at 12:16 pm

Visité por fin el Museo del Noreste (MUNE), inaugurado hace algunos meses, en Monterrey.

Aquí mis primeras impresiones:

• El museo no es arquitectónicamente la octava maravilla, pero es una construcción que sí llama la atención y que en lo personal, me gusta. Por lo demás, es un espacio amplio, funcional y con algunos detalles físicos dignos de fotografía. Las fotografías y videos, sin embargo, no se permiten en ninguna parte dentro del recinto.

• Muy acertada la propuesta de identificar a los norestenses a partir de una cuestión geográfica, porque en efecto es de entrada la geografía la que nos une y nos identifica a los habitantes de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Texas, sin falla, ni reticencia alguna.

• Entiendo que uno de los propósitos del museo, más que explicar, es crear una sensación de identidad actual, viva y presente entre los cuatro Estados, pero pienso que es desafortunado soslayar que existe una identidad norestense históricamente distinta de la actual conformación territorial de cada uno de los estados mencionados y que va más allá del interactuar económico que tanto se resalta en el museo.

• Creo que es importante no perder de vista que la conformación actual del territorio de los cuatro Estados, no es la misma de hace doscientos cincuenta años, cuando la identidad norestense empezó a forjarse, por lo que si bien, referirse al actual territorio político de los Estados, es útil para delimitar una identidad geográfica actual, no lo es necesariamente para sostener la existencia de una auténtica identidad cultural entre los Estados, y ni siquiera en lo interior de cada uno de ellos.

• Por ejemplo, La Laguna, o específicamente Torreón, con apenas un poco más de un siglo de historia reciente, no necesariamente guarda muchos rasgos de identidad cultural con la zona norte de Coahuila, o de Nuevo León ,o de Tamaulipas, aledaña al Río Grande. Si analizamos el desarrollo histórico de una y otra región, nos daremos cuenta de que existen más lazos de identidad cultural entre un habitante, por ejemplo, de Villa Unión, Coahuila, con uno de Nuevo Laredo, Tamaulipas, o de Anáhuac, Nuevo León, o de San Antonio, Texas, que con uno de Torreón, pese a que son localidades del mismo Estado. E igualmente, un lagunero auténtico, se identificará más con un habitante de Zacatecas o de Chihuahua, que con uno de Saltillo o de Piedras Negras, o de Monterrey.

• Me es suficiente para decir lo anterior, recordar que ya para 1750, el norte del Coahuila actual, estaba siendo explorado y colonizado, a la par que el norte de Nuevo León, el de Tamaulipas y el sur-sureste de Texas, mediante la fundación de pueblos que hasta la fecha subsisten; y además, existía ya relación o comunicación entre estos pueblos que se estaban fundando. Y desde entonces empezó a forjarse una identidad cultural en esa zona, auténticamente norestense. En cambio, había poca relación entre esa zona y lo que actualmente conocemos como la Laguna, donde fuera de Viseca, no había mayor población con cual integrarse o relacionarse.

• Por otro lado, en lo personal, creo que la relación cultural e histórica que puede considerarse relevante para crear una identidad entre el noreste de México y Texas, tampoco involucra a todo el territorio texano, como en el MUNE pretende hacerse ver, porque también en el caso de Texas, no todo su territorio actual, corresponde a lo que fue la Tejas española, con la que el norte de Coahuila, particularmente, ha interactuado desde mediados del siglo XVIII.

• Asimismo, creo que falta mucho por decir sobre los elementos humanos que nos identifican como norestenses, históricamente y en la actualidad; elementos que sean propiamente culturales y no necesariamente económicos: el habla, la vestimenta, los alimentos, las tradiciones, la música. En el museo se dedicó gran parte del espacio a hablar de interacción económica y política: el ferrocarril, la guerra, el comercio. Pero se dedicó muy poco espacio a hablar del hombre y la mujer norestense como tales y  no a partir del arquetipo piporresco. Es decir, en el museo abunda la visión política y económica de la integración norestense, y falta mucho por decir sobre la visión humana y auténticamente cultural de esa integración; una visión que vaya más allá del trabajo, de la lucha social, del intercambio demográfico y económico. Hace falta hablar de nosotros como humanos que se divierten, que hablan, que piensan, que cantan, que se visten con ciertos rasgos afines y que también, por esas situaciones más propias de un humano, nos identificamos.

Estas son sólo algunas de mis impresiones. En lo general, creo que el museo es un espacio necesario para consolidar culturalmente nuestra región común: la norestense. Es bueno que se busque sostener una identidad actual, basada en la conformación territorial de hoy de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Texas; pero creo también, que todavía se puede hacer mucho más para reafirmar que más allá de la identidad geográfica, o económica, existe una verdadera identidad humana, de tradición, música, baile, arquitectura, habla y alimentación, que no necesariamente comprende todo el territorio de esos estados. Cuando el museo ponga atención en esto, a más de ser un espacio necesario, será también un espacio digno para dar a conocer nuestra región y nuestra verdadera identidad.

¡Y que viva el noreste, sí señor!