
Monterrey 1909
Entre 3 mil y 5 mil personas se calcula que murieron entre 27 y 28 de agosto de 1909, en lo que hoy es la ciudad de Monterrey.
Lluvias torrenciales desbordaron por enésima vez el Santa Catarina y el cauce embravecido arrasó con parte de la ciudad del mismo nombre y las colonias Independencia y centro de Monterrey. Se dice que el cauce desbordado, abarcó hasta la zona de Gonzalitos y de ancho desde la calle Hidalgo hasta el punto donde hoy se encuentra la basílica de Guadalupe.

- La realidad y los planes para el Santa Catarina
De extremos es siempre el clima del noreste. Hoy padecemos la sequía, pero de pronto, otro fenómeno meteorológico nos traerá las inundaciones repentinas y nuestras ciudades, fundadas y crecidas a la margen de los ríos, nunca estarán completamente a salvo. Menos aún cuando no hemos acabado de aprender la lección.
Aun sin ser especialista en esos temas, se puede advertir el caso del Santa Catarina como un buen ejemplo de nuestra propia necedad. Hemos olvidado que es el único drenaje natural de una parte de la Sierra Madre y dejamos de lado que ésta, por sí misma, es capaz de contener fuertes tempestades, haciendo caer sus aguas en un solo punto en un par de días y arrojarlas -llevándose de paso cualquier obstáculo- hasta su desfogue en el valle de Santa Lucía, como ya pasó en 1909 y en 1988.
Si en aquellos años, el cauce casi limpio del río no soportó tal caudal y llegó a extenderse sobre la ciudad, ¿será posible que hoy, convertido en un canal de estiaje diminuto, pueda manternos a salvo?
3 mil ó 5 mil muertos no son un número conservador, pero aun así, en 1988 hubo entre 100 y 200 muertos más. ¿Cuándo entonces empezaremos a aprender la lección?

