Por mi raza hablará el Piporro

Archive for the ‘Norestense’ Category

En aquellos años…

In En aquellos años on septiembre 10, 2010 at 10:39 pm

En aquellos años no había internet, teníamos nada más radio y televisión. La televisión era blanco y negro, aunque ya había a colores, no nos alcanzaba para una y no tenía caso gastar en ello, al pueblo llegaba sólo una señal, la del canal 2.

En la radio escuchábamos más la AM que FM, y especialmente oíamos 3 estaciones. La Z-R, la Rancherita del Aire y la B X, de Sabinas. En esta última, recuerdo, había un programa infantil para los sábados. Aún recuerdo la voz de una niña anunciando al patrocinador: “Dulcería Bermea…”. Despertar con ese sonido era señal de un día sin kínder ni escuela, un día de felicidad.

En la radio también, parece que era en la Z-R, por ahí a media mañana, sonaba una cancioncita: “Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra…” y, enseguida, una voz: “y amado hermano, te saluda tu amigo Yiye Ávila…”.

Yiye Ávila, así se llamaba el hombre de aquella voz. Hablaba como sudamericano, pero tenía el don de la sanación. Lo ejercía a través de la radio y fui testigo de cómo algunas madres de aquella época ponían las manos de sus hijos sobre los aparatos de radio mientras se oían los rezos de aquel predicador. Cosas de fe que en aquel entonces yo veía tan sensatas.

En aquellos años existía también el Carrusel Social, los Cebollazos, El Ojo de Vidrio; la radio llenaba el día entero nuestra casa y seguramente por eso, un día, uno de mis hermanos se volvió locutor.

Fueron bonitos aquellos años ingenuos. Había radio y, a veces, televisión. Lo que nunca nos faltó, fue la felicidad.

El candidato.

In En aquellos años, Zaragoza on septiembre 10, 2010 at 10:23 pm

En aquellos años José López Portillo era presidente de México. Yo no sabía de esas cosas, recién había nacido a finales de los setentas, pero un día llegó a casa una noticia: el candidato visitaría el pueblo.

De la mano de mamá llegué primero a la esquina de Allende y Zaragoza. Apenas alcancé a distinguir entre la multitud un autobús blanco. Luego llegamos a la esquina de Zaragoza y Aldama y –no sé si haya sido mi pensamiento mágico de niño, o si realmente así fueron las cosas-, una voz de mujer empezó a pronunciar un nombre: Miguel de la Madrid Hurtado, Miguel de la Madrid Hurtado, Miguel de la Madrid Hurtado.

Yo nunca vi al candidato, sólo recuerdo que entre la multitud se movía despacio una camioneta parecida a la que en aquellos años usaban los llamados Ángeles Verdes.

Eso fue cuando yo tendría apenas unos 3 o 4 años. Hoy, sé que desde entonces ningún otro candidato presidencial volvió a visitar Zaragoza.

Nos leemos luego, raza. Festejen los bonitos recuerdos que guardan de este país.

Ojalá no llegue.

In Norestense on julio 7, 2010 at 10:07 pm

Depresión Tropical 2

La imagen muestra el curso pronosticado para la Depresión Tropical 2, sobre el Golfo de México. De seguir las estimaciones, estaría afectando con lluvias intensas las costas del norte de Tamaulipas y sur de Texas para las 19:00 del jueves 8 de julio, como tormenta tropical.

Para las 07:00 del viernes 9, estaría ya sobre el norte de Coahuila. Los datos son obtenidos de la página del Centro Nacional de Huracanes y pueden ser estimaciones erróneas o simplemente no realizarse. Esperemos que sea el caso.

Lo importante son las personas.

In Norestense on julio 7, 2010 at 2:48 pm

Apenas hoy por la mañana leía en El  Zócalo las declaraciones hechas por José Manuel Maldonado, alcalde de Piedras Negras, sobre la contingencia vivida en aquella zona:

»Lo importante se ha logrado; no pérdida de vidas ni personas lesionadas y eso es lo principal, lo que más vale (…) es una gran responsabilidad y sobre todo difícil cuando estás ante algo con lo que no puedes luchar, como es la naturaleza, pero donde sí puedes hacer tu máximo esfuerzo para prevenir que las consecuencias sean mayores (…) nuestro principal interés y compromiso es que no se pongan vidas en riesgo.»

Precisamente en esas labores andaba el aclalde, cuando una mala jugada del destino hizo desplomar el avión en el que inspeccionaba, junto con Horacio del Bosque Dávila, el posible riesgo de desbordamiento de algunos embalses, en el norte de Coahuila. No hubo más declaraciones.  En segundos el alcalde y sus acompañantes se convirtieron en las primeras vidas humanas que se pierden por causa de aquellas contingencias, de las que buscaba mantener a salvo a su comunidad.

En los últimos días, nuestra región norestense ha enfrentado todo tipo de calamidades. Primero nos azotó la delincuencia sin importar nuestros n0mbres o posiciones, luego nos sorprendió la ejecución de un candidato a alcalde en Valle Hermoso y después la del virtual gobernador de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú; luego vinieron las tempestades que dejaron desolada gran parte de los 3 estados.

 

Presa La Fragua, en Zaragoza, Coahuila.

Hoy, de nuevo nos toma por sorpresa la pérdida del alcalde de Piedras Negras, la del secretario de obras públicas de Coahuila y la del experimentado director municipal de protección civil de aquella ciudad fronteriza.

Parafraseando al propio Maldonado, diría que de todos esos golpes lo imporante son las personas. En Coahuila, Nuevo León, o Tamaulipas, el Noreste ha perdido hombres avocados al servicio de sus comunidades, que sabían que cuando la cosa está difícil alguien tiene que entrarle al toro por los cuernos y ver por el bienestar del resto de los ciudadanos, cumpliendo así la responsabilidad que en ellos depositan las leyes, o simplemente correspondiendo a la confianza que no gratuitamente les otorga la ciudadanía; hombres dedicados a la política por una vocación humanista y del servicio al pueblo, que en esos menesteres terminaron entregando sus vidas.

Lo importante, en efecto, son las personas, aquellas a las que se trata de servir y, desde luego, aquellas que pierden la vida sirviendo a los demás y luchando por sus sueños de un Noreste mejor; ésas nos duelen a todos, porque son el tipo de líderes que necesitamos para salir adelante cuando las cosas pintan malas y cuando los demás no pueden -o no quieren- salir a dar la cara por nosotros.

Descansen en paz.

¿Lo volverán a hacer?

In Monterrey on julio 5, 2010 at 9:45 am

Sería cínico, una sinvergüenzada, que después de lo acontecido en Monterrey con Alex volvamos a ver el lecho del Santa Catarina destinado en su mayor parte a usos distintos al de soportar los caudales intempestivos del río en temporada de lluvias. Pero ¿saben qué? así lo volveremos a ver.

Los ciudadanos tenemos la oportunidad de reconsiderar cuál es el uso prioritario de ese cauce, podemos aprovechar la ocasión de que el canal de estiaje sea ampliado, que tenga mejor capacidad de conducción, que no se autorice de nuevo la instalación de canchas de fútbol en línea transversal a la del cauce del río, que no haya campos de golf con altos firmes que constituyan obstáculos, o enormes carpas que cubran mercados y que luego sirven de represa si el agua supera la capacidad del canal de estiaje. Podemos pensar en rediseñar las vialidades para evitar que éstas desciendan e invadan el lecho seco del río.

Pero aunque los ciudadanos queramos, las autoridades han mostrado ya su necedad al respecto. Pasada esta contingencia, limpiarán el canal de estiaje, dirán que lo que sucedió fue algo «atípico» que difícilmente volverá a suceder, se escudarán en que la ciudad está a salvo de inundaciones por crestas repentinas, gracias a la cortina rompepicos (que ciertamente cumplió su función, pero que sólo nos protege de 14 de los 34 cañones que captan el agua de la sierra) y que eso es bastante para asegurar que el cauce puede ser usado para otros fines durante varios años.

Los inversionistas, por su parte, dirán que operar canchas, carts, tees, mercados y otro tipo de negocios sobre el lecho del Santa Catarina, es rentable, porque si un año sus aguas suben y se llevan todo, 4, 6, 10 años les permiten operar con ganancias suficientes que compensen cualquier pérdida.

Y si Constitución y Morones Prieto sufren daños, y la vialidad permanece colapsada por varios meses, tampoco importa. Vendrá el gobierno federal al rescate, se reasignarán para la emergencia otros recursos del Estado y a la larga el suceso quedará en el olvido.

Así ha sucedido ya 2 veces y probablemente sucederá de nuevo, porque a lo ya dicho, se agrega que si las autoridades no pueden siquiera organizar la salida de esta contingencia, menos aún tendrán capacidad de pensar y decidir lo que se debe hacer para reducir el impacto por tempestades futuras y porque, finalmente, el peso económico de unos cuantos influye más que los intereses colectivos.

No es la primera devastación que el Santa Catarina causa sobre Monterrey, ni es la más fuerte, ni será la última. Otras vendrán, es tiempo de aprender la lección.