Por mi raza hablará el Piporro

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¡Que viene el oso!

In Monterrey on junio 6, 2008 at 10:43 pm

-¡Que viene el oso, que viene el oso!, gritaba una señora en Santa Catarina, hará unos cuatro días.

Y en efecto, llegaron los de Protección Civil y constataron que un oso negro había bajado del «lado pelón» del cerro de las Mitras.

Intentaron atraparlo, pero el oso sólo tomó agua y se fue.

-¡Que viene el oso, que viene el oso!, gritaron hoy los vecinos de Colinas de San Jerónimo, en Monterrey. Y otra vez, los de Protección Civil constataron que en la placita de Chopin, andaba el oso mentado. Y dijeron que era el mismo que se había visto en Santa. Y el mismo oso, de nueva cuenta tomó agua y se volvió a trepar al cerro de las Mitras.

Mañana, o pasado, si no llueve, el mismo oso andará por el lado de Cumbres, y quizás ahí, donde el cerro está más verde y húmedo, se quede y ya no salga por un buen rato. O quizás, siga caminando y pronto ande por las nuevas colonias Cumbres Elite, Cerradas de Cumbres, Paseo de Cumbres, en fin, Cumbres wannaosobe.

Pero esto es sólo un buen deseo. En verdad, yo esperaría que al pobre oso nunca nadie lo atrape, y siga viviendo ahí, «furtivamente» en el querido cerro. No me gustaría verlo en un zoológico, ni en una jaula. Antes, preferiría verlo adulto y un día saber que sus hijitos andan todavía rondando el cerro, bajando en tiempo de secas a la ciudad, sólo para tomar agua. Rondando el mismo cerro que veo desde el balcón todos los días, y cuyas faldas no urbanizadas de vez en cuando camino, imaginando que un día fueron el hogar del oso, del puma, del venado, del bisonte.

También desearía que aprendamos a respetar ese cerro. Aunque quizás, antes de que mi deseo se cumpla, la ciudad estará ya encima de él.

Por lo pronto aquí les dejo la foto del oso de las Mitras, tomada de El Norte. Con la esperanza de que no sea el último oso que ronde por el cerro y con un montón más de buenos y ambientalistas deseos.

Hasta luego!

¿Y Coahuila, no tiene cerro?

In Coahuila, Monterrey, Tamaulipas on mayo 20, 2008 at 6:51 pm

La pregunta me cayó.. y me calló.

Antes, mi compañero y yo hablábamos sobre los cerros que identifican a Nuevo León y Tamaulipas: La Silla y El Bernal.

El Cerro de Bernal de Horcasitas, en Tamaulipas Ambos lucen en el respectivo escudo de su Estado, y nosotros discutíamos sobre cuál sería más alto y cuál más bonito.

El de la Silla, -dije yo-, es más alto. Pero dicen que el del Bernal, puede verse desde mar abierto.

Y de pronto llegó la pregunta: ¿Y Coahuila, no tiene un cerro distintivo?El Cerro de la Silla, símbolo de Nuevo León

En milisegundos mi mente recorrió todo Coahuila. ¿El de la Viga? No, muy pocos lo conocen. ¿El de Las Nieves?… No, tampoco muchos lo han visto, y ahora que ya casi nunca tiene nieves, pues menos. ¿El Coahuilón? No, ese si acaso Catón es el único que lo recuerda. 

El tiempo se agotaba, y la cara de duda de se volvía inquisitiva.  

Por fin me rendí: – No. Coahuila, no tiene cerro. Pero algún día nos llevaremos el de las Mitras. Al cabo, a los regios ni les importa, nomás lo quieren de cascajera.

Y mi compañero soltó una risotada.

¡Hasta luego!

El Museo del Noreste

In De aquí y de allá, Monterrey on mayo 19, 2008 at 12:16 pm

Visité por fin el Museo del Noreste (MUNE), inaugurado hace algunos meses, en Monterrey.

Aquí mis primeras impresiones:

• El museo no es arquitectónicamente la octava maravilla, pero es una construcción que sí llama la atención y que en lo personal, me gusta. Por lo demás, es un espacio amplio, funcional y con algunos detalles físicos dignos de fotografía. Las fotografías y videos, sin embargo, no se permiten en ninguna parte dentro del recinto.

• Muy acertada la propuesta de identificar a los norestenses a partir de una cuestión geográfica, porque en efecto es de entrada la geografía la que nos une y nos identifica a los habitantes de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Texas, sin falla, ni reticencia alguna.

• Entiendo que uno de los propósitos del museo, más que explicar, es crear una sensación de identidad actual, viva y presente entre los cuatro Estados, pero pienso que es desafortunado soslayar que existe una identidad norestense históricamente distinta de la actual conformación territorial de cada uno de los estados mencionados y que va más allá del interactuar económico que tanto se resalta en el museo.

• Creo que es importante no perder de vista que la conformación actual del territorio de los cuatro Estados, no es la misma de hace doscientos cincuenta años, cuando la identidad norestense empezó a forjarse, por lo que si bien, referirse al actual territorio político de los Estados, es útil para delimitar una identidad geográfica actual, no lo es necesariamente para sostener la existencia de una auténtica identidad cultural entre los Estados, y ni siquiera en lo interior de cada uno de ellos.

• Por ejemplo, La Laguna, o específicamente Torreón, con apenas un poco más de un siglo de historia reciente, no necesariamente guarda muchos rasgos de identidad cultural con la zona norte de Coahuila, o de Nuevo León ,o de Tamaulipas, aledaña al Río Grande. Si analizamos el desarrollo histórico de una y otra región, nos daremos cuenta de que existen más lazos de identidad cultural entre un habitante, por ejemplo, de Villa Unión, Coahuila, con uno de Nuevo Laredo, Tamaulipas, o de Anáhuac, Nuevo León, o de San Antonio, Texas, que con uno de Torreón, pese a que son localidades del mismo Estado. E igualmente, un lagunero auténtico, se identificará más con un habitante de Zacatecas o de Chihuahua, que con uno de Saltillo o de Piedras Negras, o de Monterrey.

• Me es suficiente para decir lo anterior, recordar que ya para 1750, el norte del Coahuila actual, estaba siendo explorado y colonizado, a la par que el norte de Nuevo León, el de Tamaulipas y el sur-sureste de Texas, mediante la fundación de pueblos que hasta la fecha subsisten; y además, existía ya relación o comunicación entre estos pueblos que se estaban fundando. Y desde entonces empezó a forjarse una identidad cultural en esa zona, auténticamente norestense. En cambio, había poca relación entre esa zona y lo que actualmente conocemos como la Laguna, donde fuera de Viseca, no había mayor población con cual integrarse o relacionarse.

• Por otro lado, en lo personal, creo que la relación cultural e histórica que puede considerarse relevante para crear una identidad entre el noreste de México y Texas, tampoco involucra a todo el territorio texano, como en el MUNE pretende hacerse ver, porque también en el caso de Texas, no todo su territorio actual, corresponde a lo que fue la Tejas española, con la que el norte de Coahuila, particularmente, ha interactuado desde mediados del siglo XVIII.

• Asimismo, creo que falta mucho por decir sobre los elementos humanos que nos identifican como norestenses, históricamente y en la actualidad; elementos que sean propiamente culturales y no necesariamente económicos: el habla, la vestimenta, los alimentos, las tradiciones, la música. En el museo se dedicó gran parte del espacio a hablar de interacción económica y política: el ferrocarril, la guerra, el comercio. Pero se dedicó muy poco espacio a hablar del hombre y la mujer norestense como tales y  no a partir del arquetipo piporresco. Es decir, en el museo abunda la visión política y económica de la integración norestense, y falta mucho por decir sobre la visión humana y auténticamente cultural de esa integración; una visión que vaya más allá del trabajo, de la lucha social, del intercambio demográfico y económico. Hace falta hablar de nosotros como humanos que se divierten, que hablan, que piensan, que cantan, que se visten con ciertos rasgos afines y que también, por esas situaciones más propias de un humano, nos identificamos.

Estas son sólo algunas de mis impresiones. En lo general, creo que el museo es un espacio necesario para consolidar culturalmente nuestra región común: la norestense. Es bueno que se busque sostener una identidad actual, basada en la conformación territorial de hoy de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Texas; pero creo también, que todavía se puede hacer mucho más para reafirmar que más allá de la identidad geográfica, o económica, existe una verdadera identidad humana, de tradición, música, baile, arquitectura, habla y alimentación, que no necesariamente comprende todo el territorio de esos estados. Cuando el museo ponga atención en esto, a más de ser un espacio necesario, será también un espacio digno para dar a conocer nuestra región y nuestra verdadera identidad.

¡Y que viva el noreste, sí señor!

 

Luna nueva

In A veces me da por escribir, Monterrey on mayo 12, 2008 at 10:39 pm

Luna nueva que se escondió detrás del cerro de las Mitras, para que yo la descubriera. Luna nueva que es la novedad del mundo, de la vida.

Si yo tu viera a mi lado a la persona que amo, se la regalaría; pero esa persona, a estas horas, está muy lejos de casa todavía.

Si al menos tuviera a mi lado a un buen amigo, se la entregaría; y le hablaría de las mil y una historias de la luna y su mitología. Pero por ahora los amigos están lejos, y la luna es sólo un testigo mudo de mi soledad tan necia, empedernida.

Luna nueva que se escondió detrás del cerro de las Mitras, para que yo la descubriera. Luna nueva que se mostró soberbia ante mis ojos alegres, sólo para llenarlos de melancolía.

EuK.

Monterrey, N.L.

Agosto 08 de 2005.

El oso de MARCO

In Monterrey on abril 21, 2008 at 9:48 pm

 marco011_largeParece que tiene agua, ¿verdad? Le dije a mi amigo mientras veía el brillante mármol del patio central del museo de arte contemporáneo en Monterrey.

, contestó él. Y ufanos de nuestra opinión seguimos caminando.

Y en efecto, tenía agua, porque ese patio central, es una fuente. Pero no lo supe hasta que, confiado, di el siguiente paso y escuché el chacualazo.

Y ahí estaba yo. Con el agua hasta los tobillos, haciendo el peor oso de los últimos años, en pleno museo de arte contemporáneo.

Hasta luego!