Por mi raza hablará el Piporro

Archive for the ‘De aquí y de allá’ Category

¿Qué significa ser Norestense?

In Así empezamos, De aquí y de allá on mayo 23, 2008 at 10:15 am

Según el dios Google y las estadísticas de WordPress para este blog, varias visitas al sitio surgieron de esa pregunta.

Han de dispensar, raza, que no les haya contestado antes, pero para que no se vayan de oquis, ahí les va mi propuesta.  Se aceptan observaciones!

En México, el adjetivo norestense, como referente geográfico, se aplica al territorio de los estados mexicanos de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, ubicados en la parte nororiental o “noreste” de México.

Como referente cultural, el término norestense designa a las manifestaciones culturales comunes de dichos estados, relativas al habla, la música, el baile, la alimentación, la vestimenta, etcétera; y particularmente, a las expresiones culturales comunes en las partes norte, central y sureste de Coahuila; la parte sur-central y sureste de Texas (que alguna vez formó la Provincia de Coahuila y Tejas); todo el territorio de Nuevo León y todo el territorio de Tamaulipas, que además de la geografía compartida, tienen orígenes políticos e historia común.

Aplicado a las personas, en México un norestense es todo aquél individuo que nació en Coahuila, Nuevo León, o Tamaulipas; o bien, aquel que se identifica con los referentes culturales comunes a dichos estados y a la parte sur-central y sureste de Texas.

¡Ahí nos vidrios!

El Museo del Noreste

In De aquí y de allá, Monterrey on mayo 19, 2008 at 12:16 pm

Visité por fin el Museo del Noreste (MUNE), inaugurado hace algunos meses, en Monterrey.

Aquí mis primeras impresiones:

• El museo no es arquitectónicamente la octava maravilla, pero es una construcción que sí llama la atención y que en lo personal, me gusta. Por lo demás, es un espacio amplio, funcional y con algunos detalles físicos dignos de fotografía. Las fotografías y videos, sin embargo, no se permiten en ninguna parte dentro del recinto.

• Muy acertada la propuesta de identificar a los norestenses a partir de una cuestión geográfica, porque en efecto es de entrada la geografía la que nos une y nos identifica a los habitantes de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Texas, sin falla, ni reticencia alguna.

• Entiendo que uno de los propósitos del museo, más que explicar, es crear una sensación de identidad actual, viva y presente entre los cuatro Estados, pero pienso que es desafortunado soslayar que existe una identidad norestense históricamente distinta de la actual conformación territorial de cada uno de los estados mencionados y que va más allá del interactuar económico que tanto se resalta en el museo.

• Creo que es importante no perder de vista que la conformación actual del territorio de los cuatro Estados, no es la misma de hace doscientos cincuenta años, cuando la identidad norestense empezó a forjarse, por lo que si bien, referirse al actual territorio político de los Estados, es útil para delimitar una identidad geográfica actual, no lo es necesariamente para sostener la existencia de una auténtica identidad cultural entre los Estados, y ni siquiera en lo interior de cada uno de ellos.

• Por ejemplo, La Laguna, o específicamente Torreón, con apenas un poco más de un siglo de historia reciente, no necesariamente guarda muchos rasgos de identidad cultural con la zona norte de Coahuila, o de Nuevo León ,o de Tamaulipas, aledaña al Río Grande. Si analizamos el desarrollo histórico de una y otra región, nos daremos cuenta de que existen más lazos de identidad cultural entre un habitante, por ejemplo, de Villa Unión, Coahuila, con uno de Nuevo Laredo, Tamaulipas, o de Anáhuac, Nuevo León, o de San Antonio, Texas, que con uno de Torreón, pese a que son localidades del mismo Estado. E igualmente, un lagunero auténtico, se identificará más con un habitante de Zacatecas o de Chihuahua, que con uno de Saltillo o de Piedras Negras, o de Monterrey.

• Me es suficiente para decir lo anterior, recordar que ya para 1750, el norte del Coahuila actual, estaba siendo explorado y colonizado, a la par que el norte de Nuevo León, el de Tamaulipas y el sur-sureste de Texas, mediante la fundación de pueblos que hasta la fecha subsisten; y además, existía ya relación o comunicación entre estos pueblos que se estaban fundando. Y desde entonces empezó a forjarse una identidad cultural en esa zona, auténticamente norestense. En cambio, había poca relación entre esa zona y lo que actualmente conocemos como la Laguna, donde fuera de Viseca, no había mayor población con cual integrarse o relacionarse.

• Por otro lado, en lo personal, creo que la relación cultural e histórica que puede considerarse relevante para crear una identidad entre el noreste de México y Texas, tampoco involucra a todo el territorio texano, como en el MUNE pretende hacerse ver, porque también en el caso de Texas, no todo su territorio actual, corresponde a lo que fue la Tejas española, con la que el norte de Coahuila, particularmente, ha interactuado desde mediados del siglo XVIII.

• Asimismo, creo que falta mucho por decir sobre los elementos humanos que nos identifican como norestenses, históricamente y en la actualidad; elementos que sean propiamente culturales y no necesariamente económicos: el habla, la vestimenta, los alimentos, las tradiciones, la música. En el museo se dedicó gran parte del espacio a hablar de interacción económica y política: el ferrocarril, la guerra, el comercio. Pero se dedicó muy poco espacio a hablar del hombre y la mujer norestense como tales y  no a partir del arquetipo piporresco. Es decir, en el museo abunda la visión política y económica de la integración norestense, y falta mucho por decir sobre la visión humana y auténticamente cultural de esa integración; una visión que vaya más allá del trabajo, de la lucha social, del intercambio demográfico y económico. Hace falta hablar de nosotros como humanos que se divierten, que hablan, que piensan, que cantan, que se visten con ciertos rasgos afines y que también, por esas situaciones más propias de un humano, nos identificamos.

Estas son sólo algunas de mis impresiones. En lo general, creo que el museo es un espacio necesario para consolidar culturalmente nuestra región común: la norestense. Es bueno que se busque sostener una identidad actual, basada en la conformación territorial de hoy de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Texas; pero creo también, que todavía se puede hacer mucho más para reafirmar que más allá de la identidad geográfica, o económica, existe una verdadera identidad humana, de tradición, música, baile, arquitectura, habla y alimentación, que no necesariamente comprende todo el territorio de esos estados. Cuando el museo ponga atención en esto, a más de ser un espacio necesario, será también un espacio digno para dar a conocer nuestra región y nuestra verdadera identidad.

¡Y que viva el noreste, sí señor!

 

Más sobre tornados y tormentas en Coahuila

In Coahuila, De aquí y de allá on mayo 16, 2008 at 12:04 pm

Para quienes han llegado hasta este blog norestense buscando información sobre tormentas y tornados en el norte de Coahuila, aquí les dejo un link a la página oficial de avisos de tormentas del Servicio Meteorológio Nacional. Nunca está de más darle una checadita. Al fin y al cabo, ellos son los expertos.

La página está por aquí.

¿Verdad que sí?

In De aquí y de allá on mayo 15, 2008 at 9:18 pm

Con esto estoy totalmente de acuerdo. Lo dijo hoy mi paisano Armando Fuentes Aguirre, en Mirador:

La poesía no eres tú: es ella.
La poesía no se siembra: se cosecha.
La poesía no se saca: sale. Y no la llamas: llega.
La poesía no se busca: se halla. Tú no haces poesía: ya está hecha.
Se te dicta la poesía, no la inventas.
La poesía no está en ti: tú estás en el poema.
La poesía es un deslumbramiento, no una técnica.
La poesía no es una creación: es una sorpresa.
Para poder acariciar a la poesía de vez en cuando debes esperarla en vela.
Y sólo puedes hacer eso si en verdad eres poeta.

Octavio Paz

In De aquí y de allá on abril 20, 2008 at 10:12 am

Si en un blog se pudiera escribir con oro un nombre, yo inscribiría aquí el de Octavio Paz.

¿Pero qué importa si su nombre no está en oro, si está escrito con poesía en los ojos de tres generaciones?

¿Qué importa si su nombre no luce tampoco en las paredes del Congreso, junto a Sor Juana, Madero o Justo Sierra, si brilla más en la memoria de los mexicanos de bien?

Quédense pues los muros del congreso y este blog sin su nombre en oro, porque éste brilla en lugares más dignos: lo escribió con su tinta en la conciencia de los hombres buenos y, sin derramar sangre, está incluido, mejor que un prócer, en la más buena historia contemporánea de México.