Por mi raza hablará el Piporro

Archive for the ‘Coahuila’ Category

Ahora la devastación del San Rodrigo…

In Coahuila, Piedras Negras, Zaragoza on noviembre 17, 2010 at 11:49 pm

En la misma dinámica de la entrada anterior, ahora comparemos imágenes de una parte del río San Rodrigo, en Coahuila, desde 1996 hasta 2008.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Y volver, volver….

In Piedras Negras on septiembre 29, 2010 at 4:16 pm

¿Se acuerdan de estos?

¡Pues ya volvieron!

Tras 20 años de ausencia, renacen en Piedras Negras, con la intención de quedarse. ¡Éxito!

La Gran Plaga de Orugas “Carpa del Este”, de los Noventas.

In En aquellos años, Zaragoza on septiembre 24, 2010 at 12:42 pm

Si mal no recuerdo, esto pasó en la primera mitad de la década de los años noventas, del Siglo XX. Un día, empezamos a notar que los morales del pueblo tenían telarañas en las copas.

Una semana después, las moras estaban completamente cubiertas de aquella plaga y lucían prácticamente sin hojas. Otra semana, y aquella tragedia alcanzó también a los nogales.

Fue una temporada difícil, mientras se ensañaba contra el pueblo la sequía, miles o quizás millones de peludos gusanos llegaron para habitar en nuestros árboles, devorando su follaje a velocidad impresionante y cubriendo nuestros patios con una capa de granulillos negros de excremento. A eso se reducían las hojas que nos daban sombra, tras el paso por los intestinos de los voraces visitantes y, por ello, en aquellos años también nos faltó la nuez.

Malacasoma Americanum - Oruga "Carpa del Este".

Mientras los festines y comilonas de los zaragocenses en los patios resultaban imposibles, tanto por la falta de las sombras como por la presencia de aquella lluvia constante de gusanos peludos, o de su excremento, la gente miraba aquello con pesadumbre y resignación.

Aquello se repitió al menos por un par de veranos más, hasta que volvieron las lluvias y de nuevo los inviernos fríos.

Aunque los gusanos (en realidad, orugas de polillas) siguen apareciendo año con año, jamás lo han vuelto a hacer en tal cantidad y desmán como en aquella histórica  Gran Plaga de Orugas “Carpa del Este”, de los Noventas, del Siglo XX.

¿La recuerdan? ¡Comenten, raza! Saludos a todos y a todas mis respetos.

¡Ahí nos vidrios!

En aquellos años…

In En aquellos años on septiembre 10, 2010 at 10:39 pm

En aquellos años no había internet, teníamos nada más radio y televisión. La televisión era blanco y negro, aunque ya había a colores, no nos alcanzaba para una y no tenía caso gastar en ello, al pueblo llegaba sólo una señal, la del canal 2.

En la radio escuchábamos más la AM que FM, y especialmente oíamos 3 estaciones. La Z-R, la Rancherita del Aire y la B X, de Sabinas. En esta última, recuerdo, había un programa infantil para los sábados. Aún recuerdo la voz de una niña anunciando al patrocinador: “Dulcería Bermea…”. Despertar con ese sonido era señal de un día sin kínder ni escuela, un día de felicidad.

En la radio también, parece que era en la Z-R, por ahí a media mañana, sonaba una cancioncita: “Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra…” y, enseguida, una voz: “y amado hermano, te saluda tu amigo Yiye Ávila…”.

Yiye Ávila, así se llamaba el hombre de aquella voz. Hablaba como sudamericano, pero tenía el don de la sanación. Lo ejercía a través de la radio y fui testigo de cómo algunas madres de aquella época ponían las manos de sus hijos sobre los aparatos de radio mientras se oían los rezos de aquel predicador. Cosas de fe que en aquel entonces yo veía tan sensatas.

En aquellos años existía también el Carrusel Social, los Cebollazos, El Ojo de Vidrio; la radio llenaba el día entero nuestra casa y seguramente por eso, un día, uno de mis hermanos se volvió locutor.

Fueron bonitos aquellos años ingenuos. Había radio y, a veces, televisión. Lo que nunca nos faltó, fue la felicidad.

El candidato.

In En aquellos años, Zaragoza on septiembre 10, 2010 at 10:23 pm

En aquellos años José López Portillo era presidente de México. Yo no sabía de esas cosas, recién había nacido a finales de los setentas, pero un día llegó a casa una noticia: el candidato visitaría el pueblo.

De la mano de mamá llegué primero a la esquina de Allende y Zaragoza. Apenas alcancé a distinguir entre la multitud un autobús blanco. Luego llegamos a la esquina de Zaragoza y Aldama y –no sé si haya sido mi pensamiento mágico de niño, o si realmente así fueron las cosas-, una voz de mujer empezó a pronunciar un nombre: Miguel de la Madrid Hurtado, Miguel de la Madrid Hurtado, Miguel de la Madrid Hurtado.

Yo nunca vi al candidato, sólo recuerdo que entre la multitud se movía despacio una camioneta parecida a la que en aquellos años usaban los llamados Ángeles Verdes.

Eso fue cuando yo tendría apenas unos 3 o 4 años. Hoy, sé que desde entonces ningún otro candidato presidencial volvió a visitar Zaragoza.

Nos leemos luego, raza. Festejen los bonitos recuerdos que guardan de este país.