Por mi raza hablará el Piporro

Archive for the ‘Norestense’ Category

Con vista a Monterrey, sin algo más que hacer.

In A veces me da por escribir, Monterrey on enero 21, 2011 at 12:52 pm

La verdad, es que somos partículas de algo más que aún no se descubre. Nos movemos eternamente, aunque estemos quietos y el día no es más que un destello de luz que nos envuelve.

La luz se toca y se siente leve, más que el agua. Juguemos con la luz que ilumina nuestras manos.

EuK
Loma Larga, Monterrey, N.L.
Tiempo de Frío de 2011.

La sucursal del cielo

In Coahuila on enero 13, 2011 at 10:51 pm

 

He aquí que hace unos días fui al cielo, no al cielo cielo, pero a su única sucursal.

No está muy lejos, a lo mucho, se hace un par de horas de camino, saliendo de Monterrey. El regreso, eso sí, es un poco más largo, incluye media hora de estancia en Saltillo, donde nadie debe pasar sin detenerse a ver cómo es el primer mundo.

Pero como les decía, hace unos días estuve en la sucursal del cielo. Fui a traer algo de vino, algo de pan, ese dulce exquisito que llaman queso de nuez y un poco de mermelada de higo. Ahora disfruto de esas delicias en casa.

Nada de eso se encuentra en la tierra con tan buena calidad como la del cielo, por eso es que prefiero ir hasta allá para traerlas.

La sucursal del cielo de que les hablo es también ombligo del mundo y tierra de mi abuela materna. Se llama Parras, Parras de la Fuente, en Coahuila. Del cielo, en la tierra, Parras es la única sucursal, aunque muchos otros pueblos y hasta ranchos se quieran arrogar esa designación.

Yo les sugiero que no se confundan ni acepten imitaciones, vino y buenos dulces, cosas del cielo, sólo en Parras las encontrarán.

Monterrey

In Monterrey on enero 13, 2011 at 1:58 pm

Alfonso Reyes, sobre Monterrey, citado por don Alfonso Rubio y Rubio:

“todo fue pugnacidad y ceño, duelo del hombre contra el medio. Un río casi seco, más que río camino de pedruscos, se hincha de pronto y produce inesperados desbordes. Monterrey ha sido inundada y reedificada varias veces. Tal es su fatigosa crónica.

Nada ha faltado a su grandeza. Ni siquiera, en los días aciagos de la invasión, la hazaña heroica y el sufrimiento valeroso. Allá se liquidó una etapa de aquella aventura sin gloria que, fuertemente castigada por la defensa regiomontana, prefirió en adelante escoger otras vías de penetración en el país. La ciudad se levanta luego de sus escombros. Pudo quedarse en categoría de campamento irregular, en pintoresca nidada del contrabando como las que cantan y aun exaltan nuestros corridos populares, rindiendo tributo a la virtud elemental del coraje y a la puntería de los rifleros del norte… Pero la excelencia de aquella gente y la atingencia de algunos inolvidables gobernantes acabaron por transformar la ciudad en la segunda capital del país, alzándola hasta la figura ejemplar que hoy ostenta”.
(…)
“El regiomontano, cuando no es hombre de saber, es hombre de sabiduría. Sin asomo de burla pudiera afirmarse que es un héroe en mangas de camisa, un paladín en blusa de obrero, un filósofo sin saberlo, un mexicano sin posturas para el monumento y hasta creo que un hombre feliz. Por cuanto no hay más felicidad terrena que la de cerrar cada noche el ciclo de los propósitos cotidianos, fielmente cumplidos, y el despertar cada mañana.., con el ánimo bien templado para las determinaciones saludables.”

¡Esa es la actitud! ¡Ahí nos vidrios!

Más podemos

In Zaragoza on enero 9, 2011 at 10:02 pm

Nos tocó llorar, querido Zaragoza. Nos tocó sumarnos a la lista de los colateralmente dañados en una guerra que ni es nuestra ni es entre nosotros. Nos tocó confirmar de fea forma que los tiempos del país no son los mejores.

Y ni modo de no estar tristes, cuando no es eso lo que merecemos, ni a lo que estamos acostumbrados.

Una familia perdió a su padre, a su esposo, a su hermano. Un pueblo perdió a un alcalde, a un líder, a un profesionista que no se convirtió en político por la circunstancia, sino por su vocación de servicio público, que tuvo claro que para hacer un buen papel, no bastaba con sentarse detrás de un escritorio, sino que había que salir a buscar recursos cuantas veces fuese necesario, a Saltillo, a México, con diputados locales o federales, con el gobernador priísta, con el presidente panista, que supo posicionarse bien para servir a su comunidad, a su pueblo.

Se perdió también a un hombre que supo servir a su partido, a la administración estatal con la que compartió turno, aunque ésta, al final de sus días, estuviese distraída en celebrar otros triunfos, otros logros de otros hombres que no estuvieron al nivel de voltear a verle dígnamente, para reconocer a este buen priísta sus esfuerzos.

Nos tocó perder, querido Zaragoza, pero el hombre que se fue, a más de su legado de obras, nos deja una enseñanza, nos deja delineado claramente el modelo de profesionista, de político, que necesitamos en la alcaldía para seguir adelante.

Descanse en paz.

Al maestro, con cariño…

In Coahuila on enero 6, 2011 at 10:45 am

Debe Humberto Moreira elevarle el nivel a su discurso, no es más el gracioso rey tuerto en el poblado de los ciegos, ahora está sometido al escrutinio nacional.

Debe también estar al nivel que requiere un candidato tan bien posicionado como lo es Enrique Peña Nieto, ser el nuevo Fox lo coloca muy lejos de eso.

Considere también, que no cuenta ya con el respaldo de una sociedad sometida y una prensa controlada. Lo que debe mostrar ante el país, debe ser más serio y consistente que lo alegre y dicharachero que mostró ante el Coahuila de la Gente.

Le toca ahora ser político de verdad, debe demostrar de qué está hecho, ante muchos que esperan de él algo más que noroñadas.

Si lo ven por ahí, díganle que le mando decir eso y que allá él si no hace caso.

¡Feliz año nuevo a todos! Agradezco su lectura, su paso por este espacio y sus apreciables comentarios.